[lun 10/7/17] La industria automotriz provocó un frenesí de especulaciones desde un principio. Como Warren Buffett suele expresar, la mayoría de los inversores se quemaron: de los 2000 fabricantes de autos estadounidenses que existían a comienzos del siglo XX solo quedan tres. “Por supuesto, lo que se debería estar haciendo” comentó más de una vez el sabio de Omaha, “es reducir la cantidad de caballos”.

Los inversores están nuevamente cautivados por los autos, esta vez por los eléctricos y autónomos. A diferencia de hace 100 años atrás, no hay 2000 empresas en las que apostar. Hay quienes podrían pensar en Alphabet, la empresa matriz de Google, o Apple, los grupos de tecnología para los que los autos no implican más que un gran costo de investigación; sin embargo, la mayoría piensa en Tesla, el fabricante de autos eléctricos. (Cronista)