[vie 4/8/17] Hay un antes y un después. Como un matrimonio al que golpea una traición, ya nada será igual entre las automotrices y el Gobierno. La gota que rebalsó el vaso fue la decisión del Ejecutivo de exigir garantías a las terminales ante el fuerte desequilibrio por el comercio con Brasil. La medida se esperaba, pero al verla sobre el papel, detonó la crispación automotriz. Desde la asunción de Mauricio Macri, los fabricantes de autos y los importadores comenzaron a transitar un camino totalmente diferente a los últimos años del kirchnerismo. Hubo señales de ambos lados de que el clima era otro. Sin embargo, el tiempo fue erosionando esa relación, por distintos motivos, hasta romperse en los últimos días como una copa de cristal. (Ámbito Financiero)